Ir al contenido

El pintor que se anticipó a Pantone en 271 años

En abril de 2014, un historiador de libros medievales de la universidad de Leiden en Holanda, Erik Kwakkel, revisando una base de datos francesa de libros recientemente digitalizados, se encuentra casi por accidente con un voluminoso tratado del siglo diecisiete de 800 páginas pintadas y escritas a mano en el holandés de la época, que según el índice francés tiene por título Traité des couleurs servant à la peinture à l’eau y que podemos traducir (Google mediante) como Tratamiento de los colores utilizados para la pintura a base de agua. Con la curiosidad típica de un bibliófilo, Erik examina sus páginas y se encuentra primero con una introducción sobre el uso del color en la pintura, para pasar enseguida a explicar cómo crear tonos específicos mediante la correcta dosificación del agua.

Hasta aquí parece otro libro antiguo sobre el arte de la pintura, pero luego el autor no vacila en mostrar mediante parches pintados cada color obtenible mediante proporciones cuidadosamente medidas de pinturas y agua, para así terminar en un catálogo de “todos los colores que es posible pintar”. Esto resulta evidencia definitiva de que el problema del color management, entendido en el sentido más amplio posible, se remonta al menos al siglo XVII, ya que sólo el interés por controlar y predecir el color resultante por la aplicación de una determinada técnica pudo haber impulsado un trabajo con este nivel de minuciosidad y claramente orientado a que otros verifiquen y se sirvan de las formulaciones propuestas. Habrían de pasar casi tres siglos para que, en 1963, apareciera la Guía de Color Pantone con un propósito similar, aunque, a diferencia de su precursor, con inocultable sentido comercial.

21-22
Un pasaje del catálogo. En la página izquierda, abajo, se reconoce el texto que describen las muestras numeradas de la página derecha.

Como analizamos aquí, hasta el advenimiento de la gestión de color digital, el control del color reproducido siguió la estrategia de fijar la forma en que el color se produce para así garantizar su reproducción. El autor hace uso de esta idea al preparar los diferentes parches, estableciendo las medidas empleadas para cada uno de ellos.

Otras páginas, mostrando diferentes combinaciones.

Al mismo tiempo, dado que el libro permite traducir “números” (proporciones de pintura y agua) en “color”, es al mismo tiempo un antepasado remoto del perfil de color ICC.

boogert
Página de presentación del libro, donde aparece la única referencia al autor (señalado en rojo).

El libro está fechado en 1692, lo que lo hace contemporáneo de Isaac Newton y de Christiaan Huygens, científicos que influyeron decisivamente en el desarrollo de la óptica y la teoría del color. Nada se sabe de su autor, de nombre “A. Boogert” a juzgar por lo que aparece en una de sus primeras páginas. Se presume que el libro, por la forma en que está redactado, tuvo en última instancia fines educativos, aunque difícilmente haya logrado su propósito: sólo existe un ejemplar, que descansa en la Biblioteca Méjanes en Aix-en-Provence, Francia, por lo que es concebible asumir que pocos estudiantes habrán tenido la posibilidad de examinar sus páginas.

Este formidable catálogo está accesible al público, y puede consultarse también en su versión digital. Basta recorrer las páginas con sus muestras cuidadosamente pintadas para notar su semejanza con una guía Pantone moderna, en su propósito al menos.

Erik posee un blog donde dio la noticia de su descubrimiento y donde suministra enlaces para poder ver el libro online en su totalidad.

 

Publicado enColor ManagementGeneralHistoria

Se el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *