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GDC | §2.5 – Propósitos de conversión

< §2.4 – Conversión entre espacios de color

En el ejemplo anterior que analizamos hemos supuesto que el valor Lab hallado en el perfil de entrada para un color dado podía encontrarse en la columna Lab del perfil de salida (o bien puede calcularse). Esto supone que ese color es reproducible en el equipo de destino. Sin embargo el método presentado sería de utilidad limitada si esto fuera una condición necesaria. El principal problema es poder hacer siempre esta conversión y no sólo cuando el espacio de entrada está contenido en el de salida[1].

Esto significa que habrá casos donde el color buscado no se encuentre en el perfil de salida (es decir, no pertenece al gamut del equipo de destino: no puede reproducir ese color). Debemos entonces buscar «un reemplazo» de ese color que sí pueda reproducirse, lo que introduce una cuestión delicada: ¿Cuál es el mejor reemplazo de un color dado? ¿Con qué criterio se elige?

ICC definió una serie de estrategias para realizar ese reemplazo conocidas como propósitos de conversión o rendering intents, con la idea de poder hacer la conversión entre espacios en todos los casos, y que definiremos así:

Un propósito de conversión (rendering intent) es una estrategia establecida para convertir colores entre un espacio de origen y otro de destino, garantizando que los colores así convertidos se encuentren todos dentro de este último y, por lo tanto, sean reproducibles en él.

Cada uno de ellos establece una cierta estrategia al momento de elegir un sustituto para un color no reproducible, y a veces también para uno que sí lo es. Es necesaria su aplicación cuando nos vemos obligados a producir colores en un espacio con un gamut más reducido que aquél del cual venimos. Vamos a analizarlos más en detalle:

  • Colorimétrico

    Este criterio es el más natural e inmediato, y establece que el color de reemplazo debe elegirse de forma que el ∆E respecto al color original sea el mínimo posible. Si el color de partida ya se encuentra en el espacio de color de destino, entonces no sufre ninguna modificación.

  • Perceptual

    En el criterio anterior, si bien parece el más lógico, tiene un problema cuando se aplica a imágenes: el color sustituto puede coincidir con un color ya presente en la misma, con la consecuencia de que dos colores que eran diferentes antes de la conversión resultan en el mismo color después. Este efecto es indeseable en una fotografía, donde se tiene más interés en preservar las diferencias entre tonos para no afectar a la percepción del contenido. Por ello, si el espacio de destino no contiene al de origen, este propósito modifica todos los colores de la imagen con el objeto de que las diferencias relativas entre ellos se mantengan. Debido a que esta estrategia está pensada para imágenes, este propósito también se denomina fotográfico.

  • Saturación

    A diferencia de los anteriores, un color fuera de gamut es reemplazado por otro intentando preservar ante todo su saturación (y lograr así colores más vívidos y contrastantes) a expensas de la precisión en la reproducción del matiz. Su principal aplicación son los gráficos que representan datos, donde cada color puede significar una magnitud o un tipo de dato diferente de otro; esta conversión pretende así mantener esa diferencia en los colores resultantes. Por esta razón se conoce también este propósito con el nombre de gráfico (en el sentido mencionado). Es el menos utilizado de todos; una razón es que su ámbito natural de aplicación serían las aplicaciones de oficina, donde el CM rara vez se aplica o siquiera conoce, por decir lo menos.

Se puede observar que cada propósito intenta preservar algún aspecto del color: el colorimétrico trata de mantener el color exacto siempre que sea posible; el perceptual o fotográfico conserva las diferencias relativas entre colores diferentes; por último, el de saturación intenta preservar el contraste entre colores vivos.

Aquí debemos agregar que el perfil ICC, además de representar un determinado espacio de color, también registra especialmente el valor de blanco de ese espacio, llamado también[2] punto blanco (white point). Por ejemplo, en espacios RGB este punto blanco corresponde al color que se obtiene cuando los tres canales tienen su valor máximo (255, 255, 255); en espacios CMYK, corresponde al color que se obtiene cuando los cuatro canales tienen su valor mínimo (0%, 0%, 0%,0%), es decir, el color del sustrato empleado.

La visión humana, necesitada de la luz blanca para la visión de los colores, resulta ser muy tolerante a las variaciones de un blanco de referencia en ausencia de otro de comparación; es decir, nuestra capacidad para distinguir valores absolutos de blanco es muy pobre, consecuencia del proceso conocido como adaptación cromática, que nos permite apreciar el color de un objeto bajo muy diferentes condiciones de iluminación. Dado este comportamiento especial, resultó útil desdoblar el propósito colorimétrico en dos variantes, basadas en cómo se trata el punto blanco:

  • Colorimétrico absoluto

    El color del sustrato del espacio de partida es tratado como cualquier otro color. Esta decisión, que puede parecer trivial, tiene una consecuencia visible: este propósito “simula” el blanco de dicho espacio en el sistema de destino. El caso más habitual consiste en obtener una reproducción colorimétrica exacta de una determinada condición de impresión (por ejemplo, offset a bobina en un determinado papel) utilizando un equipo de pruebas, generalmente impresoras de tecnología inkjet sobre un papel fotográfico “más blanco”, que poseen un espacio de color mayor, abarcando totalmente al primero. En este escenario, este propósito determinará los porcentajes de tinta necesarios para simular ese papel sobre el sustrato de prueba, efectivamente imprimiendo un color igual al del papel en todos los puntos donde se tenga un CMYK = (0%, 0%, 0%, 0%). Debido a este efecto, esta forma de convertir entre espacios de color se la describe también como simulación de papel cuando se aplica a conversiones con CMYK como espacio de origen.

  • Colorimétrico relativo

    El color del sustrato del espacio de partida se hace coincidir con el blanco del espacio de destino. Como consecuencia, la conversión entre espacios utilizando este propósito no mantiene la tonalidad del blanco; en el ejemplo anterior, una prueba impresa empleando este propósito no crearía la “simulación de papel”. Esta estrategia es útil cuando se cuenta de antemano con la adaptación cromática necesaria para “cancelar” la diferencia absoluta entre ambos puntos blancos: por ejemplo, examinar en un monitor una imagen CMYK de una determinada condición de impresión implica una conversión implícita a RGB; si se hiciera de manera absoluta, las zonas blancas de la imagen se verían más “apagadas” (y probablemente más amarillentas, según esas condiciones de impresión) que afectarían la percepción del color pues el observador ya se encuentra en presencia de un blanco “más luminoso”, el de la pantalla de su monitor. Correlativamente con el anterior, también puede presentarse este modo como sin simulación de papel si el espacio de entrada es CMYK.

§2.6 – Creación de un perfil ICC >

1 Decimos esto porque si esperamos que todos los colores buscados se encuentren en el perfil de salida, significa que el dispositivo de destino contiene como mínimo los mismos colores que el de origen, luego el espacio de color de entrada debería estar íntegramente contenido en el de salida.
2 El concepto es similar al empleado en la definición de L*a*b, excepto que allí es una referencia impuesta arbitraria, mientras que aquí es el “mejor blanco” alcanzable por la tecnología que crea ese espacio de color.