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Historia de PDF

¿Alguno se acuerda de la oficina sin papeles? Hace más de 25 años, preocuparse por esta idea era estar en la vanguardia informática. Existe un fenómeno (bastante bien) estudiado llamado ciclo de sobre-expectativas, mejor conocido en inglés como hype cycle, que demuestra lo que sucede ante un nuevo avance tecnológico: los primeros tiempos inmediatos a su difusión la expectativa por las consecuencias de la nueva invención crecen exponencialmente, hasta que se desinflan, caen tan rápido como subieron, y lentamente empiezan a crecer nuevamente, pero esta vez impulsados por una nueva expectativa “genuina”, más realista. La invención del PDF no escapa a ese fenómeno, ya que fue presentado justo en el pico de las expectativas generadas por el paradigma de la “documentación electrónica”, y tuvo sus altibajos, también. Quiero compartir una pequeña investigación sobre esta tecnología hoy central en la industria gráfica.

El problema

A comienzos de 1990, con PostScript ya consolidado en la industria, John Warnock empezó a preocuparse por un problema creciente en el ámbito informático de las grandes empresas: ¿cómo intercambiar documentos de forma electrónica con un cierto grado de confianza? Cuestiones como éstas pueden parecer triviales hoy, pero pregunten a un administrativo de una gran empresa de entonces cómo hacer para que cierto documento, generado en un sistema DOS o Windows por ejemplo, pudiera no sólo verse en otro sistema diferente (digamos una estación de trabajo Macintosh o un sistema de cómputo UNIX) sino que además resultara visualmente idéntico al original…

John Warnock. Imagen bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported.
John Warnock, uno de los fundadores de Adobe y el cerebro detrás de PostScript y PDF.

La solución de la época era directa: imprimir el documento. De esta forma, se estaba reconociendo, al menos en ese contexto, la superioridad del papel a la documentación electrónica del momento. No es casualidad que PostScript hubiera llegado entonces a tener una importante evolución, ya que contribuyó a mejorar la calidad de los documentos impresos generados electrónicamente.

Pero, ¿por qué quedarse a la mitad del camino? ¿Por qué tener un gran desarrollo en la generación electrónica de documentos si finalmente el soporte del mismo sigue siendo el papel? ¿Por qué no concebir un equivalente digital del papel?

Hoy sabemos, por una diversidad de razones, la conveniencia de reducir nuestro consumo de papel, pero en esa época era toda una idea de vanguardia. Así como todavía hoy estamos especulando sobre todas las consecuencias del desarrollo de las redes sociales y la Web 2.0, en ese entonces se discutían los cambios que traerían la proliferación de las computadoras personales (“una en cada escritorio” había profetizado alguien, análogamente al “un auto en cada garaje” de Henry Ford a comienzos de ese siglo). Uno de esos cambios era la oficina sin papeles, vaticinada en un artículo de Business Week de 1975. La realidad hoy es que esta última profecía, a más de 40 años de ser anunciada, no se cumplió: la humanidad nunca antes había visto un crecimiento tan explosivo en la demanda de papel.

Volvamos a John Warnock y su preocupación. ¿Cómo solucionar el problema del intercambio electrónico de documentos? Sería necesario concebir una manera de guardar digitalmente los contenidos de los mismos, y una forma de presentarlo en pantalla cuando fuera necesario. Para lo primero, Warnock tenía a mano una solución: PostScript había sido creado con ese propósito, ya que cualquier cosa que una página tuviera, PostScript podía describirlo. En cambio, “ver” el contenido de un tal documento requería su impresión. Sin embargo, para entonces Adobe había desarrollado Illustrator como un “intérprete de PostScript visual”, y era un programa que funcionaba tanto en Windows como en Mac; ya era entonces tecnológicamente posible tener un formato digital que pudiera visualizarse, sin cambios, en más de una plataforma informática. Con estas ideas, Adobe se lanzó al desarrollo de una solución:

“Debemos solucionar la incapacidad actual de intercambiar información entre máquinas, sistemas y usuarios de manera de asegurar que los archivos luzcan siempre igual sin importar donde vayan.” (J. Warnock) [1]

En realidad, Adobe ya había extendido PostScript con una variante adaptada para procesar documentos para la pantalla en lugar de un equipo de impresión, denominada Display PostScript, pero los recursos computacionales que requería este último no eran diferentes de un intérprete para impresión, lo cual demostró no ser una solución práctica para la escasa potencia de las computadoras de escritorio de entonces.

¿La solución?

El primer paso hacia una solución fue “el reporte Camelot”, un análisis que Warnock presentó a Adobe sobre lo que él creía eran los problemas de la computación de entonces, junto con una idea de cómo solucionarlo. En ese reporte se propone adaptar PostScript a una versión más “liviana” que no requiera un intérprete completo para reproducir en pantalla el contenido de un documento. Warnock lo presenta con el nombre tentativo de Interchange PostScript o IPS. Luego de explicar cómo funcionaría, Warnock dice:

“Imaginen ser capaces de enviar documentos completos con texto e imágenes (diarios, artículos de revista, manuales técnicos, etc.) a través del correo electrónico. Estos documentos podrían verse en cualquier computadora y cualquier documento a elección podría imprimirse localmente. Esta capacidad verdaderamente cambiaría la forma en la que manejamos la información.” (J. Warnock, The Camelot Project) [2]

Warnock Camelot_Page_1
El reporte Camelot.

Convencido que necesitaría interesar a algún potencial cliente para demostrar las posibilidades de la idea, Warnock contrata a Bob Wulff, un programador con mucha experiencia en computación gráfica y en el desarrollo de aplicaciones bajo Windows (algo “extraño” dentro de Adobe, entonces repleto de programadores Mac). Se cuenta que Warnock literalmente “se llevó puesto” a Wulff en un pasillo, y allí mismo le pidió unirse a su equipo y desarrollar un software de demostración que pudieran presentar a IBM. (Dicho sea de paso, Warnock le pidió a Wulff que se les uniera “por un par de semanas”; tiempo después comandó el equipo de Adobe que llevó Photoshop, Type Manager y Premier a Windows; hoy es ingeniero senior en Adobe.)

Adobe no oculta el desarrollo de esta tecnología; por el contrario, por primera vez menciona públicamente el concepto IPS en la conferencia Seybold de 1991. A fines de ese año, cuando estuvo todo listo, organizaron una demo para toda la compañía en el salón comedor del edificio B de Mountain View, “en la época que toda la empresa cabía en un comedor”, según Wulff. “Les mostramos cómo se verían los archivos usando este software. Hasta les regalamos a todos una remera. El proyecto era en serio.” [3]

Exchange1.0
Pantalla de bienvenida del primer software capaz de editar PDF, Acrobat Exchange.

Demás está decir que la demo fue exitosa. El desarrollo de una versión comercial comenzó primero bajo el nombre en código de Camelot, por el reporte de Warnock, aunque luego fue renombrado a Carousel. (Aún quedan huellas de eso: aquellos viejos usuarios de Mac como yo recordarán que el código de cuatro caracteres que identifica al creador de un PDF -el creator type– es “CARO”). El tipo de documento creado con Carousel se denominó Portable Document Format o PDF, y la primera versión 1.0 de este formato fue anunciada oficialmente en la exposición COMDEX de fines de 1992 de Las Vegas, llevándose el premio “Lo mejor de COMDEX”.

Cuando la versión comercial estuvo lista, decisiones de marketing hicieron que el producto llevara finalmente el nombre Acrobat. La primera versión 1.0 salió al mercado el 15 de junio de 1993, simultáneamente con un costoso aviso de ocho páginas en The Wall Street Journal. (Un dato sin dudas curioso es que Adobe publicó PDF Reference, vale decir la definición del formato mismo… como un libro impreso). Más precisamente, Acrobat era entonces una suite de tres productos: Acrobat Exchange, para la visualización y edición de documentos PDF; Acrobat Distiller, para la conversión de documentos PostScript a PDF; y Acrobar Reader, una utilidad para su visualización y eventual impresión.

Una infancia difícil

A pesar del entusiasmo inicial de Warnock, de Adobe y de buena parte de la industria, los comienzos de Acrobat no fueron del todo auspiciosos. Ya desde antes del lanzamiento, otros sectores de la industria no veían aún la utilidad del sistema, refiriéndose a Acrobat como “una solución en busca de un problema”. Warnock tuvo dificultades incluso dentro de Adobe. Se cuenta que una noche, la entonces vicepresidente de marketing, Linda Clarke, empezó a maldecir Acrobat en voz alta desde su oficina por resultarle difícil el uso del programa (todos los empleados debían usar la nueva herramienta, en ese momento en estado beta, y su empleo no era sencillo) cuando no lograba terminar su trabajo para poder irse a su casa, siendo ella una persona acostumbrada al papel. La oficina de Warnock estaba al lado. Él entró a la oficina de Clarke para ver qué pasaba, y encontró que el culpable de su enojo era Acrobat. Se sentó frente a ella, se reclinó, y pacientemente le explicó su visión y el porqué del proyecto… durante el resto de la noche. [4]

Otra razón se atribuye al “error” de Adobe al pedir sumas demasiado altas para los productos Acrobat. Al momento del lanzamiento, Exchange costaba U$S 195 por usuario, Distiller se ofrecía a U$S 695 para la versión personal (hasta dos computadoras) y a U$S 2.495 la versión en red para múltiples usuarios [5]. Hasta el Reader costaba U$S 50 por usuario, sólo por la capacidad para ver y eventualmente imprimir PDFs [6]. Esto no ayudó precisamente a impulsar una adopción masiva. También es cierto que los tiempos de descarga desde Internet de documentos típicos a mediados de los ’90 eran enormes, lo que representaba una limitación para imponer una visión de un intercambio electrónico de documentos. Por último, debe tenerse en cuenta que en ese momento había otras soluciones para el problema de la documentación electrónica, y tenían sus ventajas: Common Ground, de la firma No Hands Software, era más económico y ofrecía la posibilidad de incorporar el programa visor junto con el documento, permitiendo al destinatario ver su contenido sin necesidad de ningún software preinstalado.

Durante un tiempo luego del lanzamiento, Acrobat buscaba su lugar a la sombra de sus “hermanos mayores”, Photoshop e Illustrator. Sin embargo, a pesar que Warnock no estaba pensando en la industria gráfica al concebir PDF (como tampoco lo hizo al concebir PostScript), los impresores de diarios y las agencias de publicidad empezaron a ver con interés las ventajas de PDF como un formato cerrado, autocontenido, que garantizara que los textos, imágenes y logos permanecerían intactos, disminuyendo la tasa de errores de proceso y permitiendo reducir los tiempos de las tareas asociadas. La agencia de noticias Associated Press, con su servicio de envío de publicidad AdSEND [7], comenzó a demandar mayores capacidades en PDF y Acrobat, al notar un incremento sostenido de envíos de material en PDF por parte de sus clientes, ya que si bien parecían suficientes para su aplicación en diarios, no lo eran aún para el mercado de revistas, catálogos e impresiones color de alta calidad.

En 1994 Adobe lanza Acrobat 2.0, acompañado de la versión 1.1 de PDF, donde agrega, entre otras cosas, la posibilidad de incluir enlaces externos a otros PDF (hasta entonces sólo era posible incluir enlaces a otras páginas del mismo documento) y el soporte de color independiente del dispositivo, aunque todavía limitado a RGB. Siendo Adobe el promotor de la idea, comenzó a entregar toda la documentación para desarrolladores en PDF, pero además contó con un gran aliado: el gobierno de EE.UU. adoptó PDF como formato de distribución de los formularios impositivos, centrales en las vidas de todos los norteamericanos. En la primera revisión 2.1, Acrobat agrega la posibilidad de incluir en un PDF contenido multimedia, es decir, audio y video.

El mundo gráfico se suma

Internamente conocido con el nombre en código Amber, Adobe lanza Acrobat 3.0 junto con PDF 1.2 en noviembre de 1996, donde corrige el “error comercial” de 1993 ofreciendo ahora Reader sin costo, y se convierte en la primera versión que permite un uso serio en gráfica, ya que agrega:

  • Soporte para OPI 1.3, un mecanismo que permite trabajar con imágenes de baja resolución, más livianas, para reemplazarlas por sus definitivas de alta resolución al momento de imprimir; esta herramienta tuvo su apogeo en la época de redes lentas y discos rígidos pequeños, hoy ya en desuso;
  • Soporte para elementos en CMYK (¡al fin!);
  • Soporte para el uso de colores especiales (spot colors);
  • Posibilidad de incluir información de proceso como funciones de tramado e indicaciones de sompreimpresión;
  • Soporte de una arquitectura de extensiones (plug-ins) que permite a terceras partes el agregado de funcionalidad extra a Acrobat.
Acrobat Exchange 3.0, la primera versión "amigable" con la gráfica.
Acrobat Exchange 3.0, la primera versión “amigable” con la gráfica.

Estos agregados impulsaron la adopción de PDF en la industria gráfica. Por ejemplo, el mercado de la impresión digital blanco y negro empieza a utilizar rutinariamente PDF para imprimir en las prensas digitales Xerox de la época. La arquitectura de extensiones permitió, especialmente en 1997 y 1998, que empresas como Enfocus crearan herramientas muy valiosas para la preprensa digital: PitStop y CheckUp aparecieron por primera vez como plug-ins de Acrobat.

En 1998 Agfa lanza su sistema de preprensa Apogee, basado íntegramente en PDF y dirigido a la impresión comercial en color, convirtiéndose en la primera empresa en adoptarlo en una solución comercial integral. El resto seguiría sus pasos poco después.

Por el lado de la Web las cosas comenzaban también a mejorar. el lanzamiento de un plug-in para el navegador del momento, Netscape, que permitía visualizar un PDF dentro de una página web, contribuyó al aumento de popularidad del formato en la internet de entonces. Una página web podía tener un enlace a un PDF y viceversa, y PDF se convirtió en un “ciudadano de primera clase” en la web.

Acrobat 3 es la primera versión que incluye japonés entre los idiomas de su interfaz gráfica, lo que sin dudas impulsó su adopción del otro lado del Pacífico.

Buscando las reglas del juego

En un momento de su historia, PostScript se vió “traicionado” por sí mismo: su gran potencia como lenguaje de descripción de páginas lo hizo más susceptible a errores. PDF, una versión “light” de PostScript, no tiene esa potencia y por lo tanto no puede sufrir de esos errores; esto contribuyó en última instancia a su adopción en la gráfica, reemplazando a PostScript.

Sin embargo, a PDF también le ocurrió algo similar. Una vez que comenzó a soportar las características principales demandadas por la industria gráfica, todos los otros agregados “no gráficos” (código JavaScript, contenido multimedia, por mencionar algunos ejemplos) comenzaron a ser vistos como potencialmente perjudiciales para su uso como un formato de intercambio. Es decir, gracias a la versatilidad del formato, de todos los PDF posibles solo un puñado pueden satisfacer los requisitos que un impresor espera. ¿Qué hacer entonces? ¿Había que volver a PostScript?

Con el convencimiento que, en esencia, PDF es una buena solución, en 1998 un grupo de empresas comenzaron a trabajar en la idea de “legislar” la forma de crear un PDF apto como formato de intercambio para una determinada aplicación gráfica. Esto se traduce en definir claramente:

  • ¿Cuáles el mínimo conjunto de escenarios de aplicación que abarque la mayoría de los casos de intercambio?
  • Para cada escenario, ¿qué elementos deben estar presentes obligatoriamente?
  • ¿Qué elementos no deben estar bajo ninguna circunstancia?
  • ¿Qué elementos pueden ser considerados optativos y cuáles son sus posibles valores?
  • ¿Qué elementos se recomienda incluir, aún no siendo obligatorios?

Estas observaciones dieron lugar a una serie de recomendaciones bautizadas PDF/X, donde la X significa intercambio (eXchange). Como veremos, se convertirían en normas ISO pocos años después.

Mientras esto sucedía, en abril de 1999, con el código interno “Stout”, Adobe lanza Acrobat 4 junto con PDF 1.3, la primera versión completamente apta para preprensa, no sin alguna confusión para los usuarios: Acrobat Exchange pasó a llamarse simplemente Acrobat, en coincidencia con el nombre de la suite completa. Incluía algunas características interesantes como un nuevo espacio de color para mejorar el soporte de colores especiales, degradados más suaves y grandes tamaños de página (más de un metro por lado), y también una de las versiones con más problemas y errores en la historia del producto. Ante una multitud de usuarios enojados, Adobe prometió una versión 4.05 con los errores reparados, pero las cosas amenazaron con salirse de cauce cuando pretendió cobrar por la versión corregida. Finalmente, Adobe escuchó los reclamos, comprendió la situación y envió copias gratis a sus usuarios registrados, aunque en Europa los clientes tuvieron que esperar hasta cuatro meses para recibirla.

En este punto estaba claro que la industria había ya aceptado definitivamente PDF como el formato estándar de hecho. El camino estaba abierto.

Un adiós a PostScript

Con el nombre en código “Brazil”, Acrobat 5 hace su aparición en mayo de 2001, de la mano de PDF 1.4 y un punto de quiebre para diseñadores e impresores por igual: si bien un año antes Adobe ya la había presentado a la industria a través de Illustrator 9, en esta versión nace la transparencia [8]. Ahora es posible que los objetos semitransparentes conserven esta propiedad nativamente dentro del PDF; antes de esta versión, al igual que con PostScript, cualquier combinación de elementos que incluyan transparencia debían ser resueltos (sustituídos) por objetos opacos equivalentes que produjeran la misma apariencia, procedimiento conocido como acoplamiento de transparencia (transparency flattener). En este punto Adobe deja claro que en adelante PDF es el camino a seguir, ya que se le había otorgado un avance tecnológico que se le negaba a PostScript.

Acrobat 5 incluye también el nuevo motor de color que los usuarios de Photoshop ya empezaban a disfrutar: aparece el ACE, o Adobe Color Engine, pieza clave de todo el color management de las aplicaciones de Adobe hasta el día de hoy.

Además, esta es la primera versión de Acrobat que puede simular correctamente sobreimpresión en pantalla (aunque por defecto esta opción estaba desactivada).

El camino hacia la estandarización

isoLa iniciativa de 1998 logró hacerse camino hasta la ISO: una serie de normas bajo la denominación ISO 15930 (Graphic technology – Prepress digital data exchange – Use of PDF) aparecen por primera vez en 2001 [9] para definir lo que la gráfica debe entender por un PDF “correcto”, para lo cual inicialmente propone tres situaciones:

  • PDF/X-1 (Intercambio completo o “ciego” con datos CMYK), también conocido como “el paraíso del impresor” ya que, además de exigir la presencia en el archivo de todos las fuentes e imágenes, sólo admite elementos en CMYK y colores especiales;
  • PDF/X-3 (Intercambio completo o “ciego” con datos especificados colorimétricamente), similar al PDF/X-1 pero permitiendo que los elementos puedan estar en Lab o en otros espacios siempre que cuenten con un perfil de color asociado;
  • PDF/X-2 (Intercambio parcial con información colorimétrica), donde se permite que ciertos elementos del documento puedan estar ausentes, siempre que se defina un mecanismo preciso para incorporarlos sin ambigüedad en las etapas finales del proceso.

Todos ellos comparten algunas características obligatorias, principalmente las de definir las diferentes “cajas” que contienen la pieza gráfica (tamaño del sustrato, tamaño de corte, sangrado), de indicar la condición pretendida de impresión, sea mediante una referencia a una norma específica o mediante la inclusión de un perfil ICC de esa condición, y la de incluir una marca que define sin ambigüedad si el documento requiere o no trapping.

En abril de 2003 aparece PDF 1.5 y Acrobat 6, conocido durante su desarrollo como “Newport”. En esta versión de PDF, Adobe da el siguiente paso lógico: además de transparencias, es posible tener capas (layers), una característica que el mercado del packaging está comenzado a utilizar. Además, aprovechando la experiencia exitosa de los desarrolladores de plug-ins de Acrobat, se lanza la versión Acrobat Professional, que incluye en el propio programa herramientas valiosas para preprensa, tales como:

  • Optimización de PDFs: reducción del peso de archivo, reducción de resolución, eliminación de elementos invisibles.
  • Herramientas de preflight.
  • Herramientas de medición (regla, lupa) sobre el documento.
  • Acoplador de transparencia.
  • Creación de Job Tickets, para la emergente tecnología JDF, impulsada por CIP4.
  • Generación y verificación de PDF/X conformes.
  • Simulación de separaciones.

Esta versión, como sucedió con Acrobat 4, recibió algunas críticas por su lentitud. Como sucede con la evolución de muchos programas, la continua incorporación de características termina por convertir un programa inicialmente “liviano”, de ejecución rápida, en otro pesado y de ejecución más penosa.

Mientras tanto, Global Graphics, a solicitud de Microsoft, desarrolla un formato basado en XML con la intención de “competir” con PDF, denominado XML Paper Specification o XPS [10]. Ese hecho hizo sonar algunas alarmas en Adobe, ya que el formato de datos XML se estaba posicionando como una “lingua franca” entre las aplicaciones de internet y la naciente Web 2.0, y ya entonces existía una considerable cantidad de herramientas disponibles, muchas de ellas de código abierto, para procesar este tipo de información.

PDF, estándar internacional

En este punto, las mejoras al formato y al programa comienzan a ser más bien marginales. Con el nombre interno “Vegas”, sale al mercado Acrobat 7 junto con PDF 1.6 en enero de 2005. Más allá de las mejoras a alguna de sus características, como novedad este formato permite la inclusión directa de tipografías OpenType; anteriormente debían incrustarse como PostScript Tipo 1 o bien TrueType, los formatos de fuentes aceptados hasta entonces. Otra novedad es la posibilidad de incluir en un PDF una colección de otros archivos (PDFs o no). Por último, es posible incluir modelos 3D provenientes de una aplicación CAD.

PDF
Icono estándar de un documento PDF.

Dentro de los aspectos menos “amables” (al menos para el usuario), ésta es la primera versión de Acrobat que exige un proceso de “activación” para permitir su funcionamiento, siguiendo la tendencia de otros desarrolladores, como una medida de controlar la piratería de software.

En octubre de 2006 se introduce Acrobat 8 (nombre en código: Atlas) junto con la última versión de PDF controlada por Adobe, ya que poco más de un año después, en enero de 2008, PDF 1.7 se converte oficialmente en estándar ISO 32000-1:2008 [11], aunque en la práctica las especificaciones oficiales de publicaron recién el 1 de julio de ese año.

A partir de ese momento, PDF dejó de ser un formato propietario, último argumento de los pocos detractores que quedaban (aunque su especificación era pública desde sus comienzos) para convertirse en un verdadero estándar internacional, ya que su desarrollo está ahora en manos de la industria que lo emplea y no de una empresa en particular.

Es posible especular que Adobe habrá calculado las ventajas de convertir su formato en norma ISO, a pesar de la pérdida de control directo sobre su desarrollo que esa decisión puede suponer, al ver que a fines de 2006 Microsoft lanzaba Windows Vista con la posibilidad incorporada de crear documentos XPS, y que su socio intelectual Global Graphics presentaba en 2007 el primer RIP con soporte nativo para PDF y XPS [12].

Adobe intenta un viaje a “Marte”

Para no dejar todos los huevos en la misma canasta, Adobe empezó en 2006 a pensar en un PDF del futuro basado en XML: el proyecto Mars [13]. Negado por Adobe, el mercado ve esta iniciativa como una respuesta al formato XPS de Microsoft y una lucha por el territorio de la documentación electrónica. Sin embargo, el público en general casi no se enteró de esto. Apenas hubo un plug-in disponible para la siguiente versión Acrobat 9 (nombre en código: “Nova”), aparecida en junio de 2008, que permitía guardar un PDF en el nuevo formato Mars.

La realidad es que el proyecto Mars se evaporó como el agua del suelo marciano, y sólo quedó otra versión de Acrobat, ya sin una nueva versión de PDF, por estar controlado ahora por ISO. Sin embargo, para poder introducir nuevas características, Adobe agrega a PDF 1.7 una serie de “extensiones”, con la esperanza que finalmente sean incorporadas más tarde al estándar. Una de ellas permite el agregado de información de geolocalización.

En este punto, la posibilidad de utilizar capas y transparencias motiva a ISO a extender la norma 15930 con dos nuevos tipos de PDF/X:

  • PDF/X-4 (intercambio ciego), puede entenderse como un PDF/X-3 que permite además la inclusión de capas y transparencias;
  • PDF/X-5 (intercambio parcial), que puede verse como un PDF/X-4 que comparte las características “abiertas” de un PDF/X-2.

Acrobat 9 incorpora estas novedades y ofrece la posibilidad de crear y verificar conformidad con PDF/X-1a, PDF/X-3 y PDF/X-4. Incluye también la funcionalidad de OCR (reconocimiento óptico de caracteres) para la extracción de texto en documentos escaneados. Paralelamente lanza el Adobe PDF Print Engine o APPE [14], un motor estándar para el proceso de rasterización de un PDF que los fabricantes de flujos de trabajo gráfico comenzarían a adoptar, como lo habían hecho años antes con el equivalente PostScript, el Common PostScript Interpreter o CPSI. En este punto formalmente se termina el desarrollo de PostScript.

Menos versiones, más estándares

El desarrollo de estándares ISO basados en PDF adquiere velocidad. Bajo la norma 16612-2 se publica en septiembre de 2010 el estándar PDF/VT, basado en PDF/X-4 y PDF/X-5, con el propósito de utilizarlos en ambientes de impresión variable en general; la denominación VT responde a Variable y Transaccional, con el significado de aceptar datos variables y manejar información por transacciones, mecanismo típico de consulta en una base de datos.

No sólo la gráfica se benefició de PDF. A la fecha varios estándares o guías de aplicación se han publicado para normalizar la generación de PDF en otros contextos [15]:

  • PDF/A (Archiving, documentos para archivo), según la ISO 19005, define los requisitos para asegurar la legibilidad del contenido de un PDF en los años venideros;
  • PDF/E (Engineering, ingeniería), regulado por la norma ISO 24517, para el intercambio de documentos de ingeniería en las industrias de la construcción, manufactura y geoespacial;
  • PDF/UA (Universal Access, acceso universal), especificado por la norma ISO 14289, para asegurar la accesibilidad del PDF por parte de personas con algún tipo de discapacidad que requieran el uso de tecnologías asistivas;
  • PDF/H (Healthcare, o “cuidado de la salud”) para el intercambio de documentación y estudios médicos. No es (aún) un estándar ISO, sino más bien una guía de buenas prácticas en el uso de PDF como formato para contener este tipo de información.

En este punto, quizás no es injusto decir que Adobe se concentró más en el negocio que en descollar con una nueva versión. A fines de 2010 hace su aparición Acrobat X, donde los principales avances fueron cosméticos, al rediseñar la interfaz de usuario; en octubre de 2012 aparece Acrobat XI, que en una movida muy discutida y resistida por los usuarios comienza su trayecto a un modo de licenciamiento basado en la nube, donde el software se alquila en lugar de adquirirse a perpetuidad; por último, en abril de 2015 se lanza Acrobat DC (Document Cloud), completando su transición al nuevo modelo (aunque, a diferencia de otras aplicaciones de Adobe, todavía se ofrece en ambos modos de licenciamiento).

El futuro de PDF

pdf2.0En estos momentos se está escribiendo la especificación PDF 2.0, que se espera que aparezca publicada durante 2017 como norma ISO 32000-2, la primera auténticamente post-Adobe. Considerando que la inmensa mayoría de los PDF están aún basados en PDF 1.4, la pregunta es: ¿necesitamos otra versión de PDF?

Las razones que la industria presenta son:

  • Las normas actuales, si bien están aprobadas por ISO, fueron escritas por Adobe. La especificación requiere una redacción más neutral, donde todos los puntos de vista hayan sido considerados.
  • La conformidad con especificaciones más claras reduce costos de desarrollo de las herramientas de software y mejora la interoperabilidad entre aplicaciones.
  • La versión actual 1.7 utiliza el concepto de Adobe de “lectores conformes” (programas que leen correctamente un PDF) y “escritores conformes” (programas que los escriben correctamente). Es deseable pedir una especificación concentrada en el formato en sí y no en las aplicaciones.

¿Qué se puede esperar como novedad en PDF 2.0? Quizás no muchas cosas, desde el momento que se trata de resolver una cuestión de forma y no de fondo, aunque es el primer paso para lograr un estándar claro y de auténtico alcance mundial. Sin embargo, se saben ya algunas nuevas características que (quizás) tendrá la nueva versión:

  • Ante todo, una redacción más clara;
  • Mejoras en la impresión y reproducción en cualquier dispositivo;
  • Condiciones de impresión a nivel de página. De esta forma, un sólo PDF puede tener un trabajo completo aunque sus partes deban imprimirse en condiciones diferentes (por ejemplo, la tapa y el interior de una revista);
  • Posibilidad de especificar el orden de impresión.
  • Posibilidad de incorporar información colorimétrica a nivel espectral, a través del estándar de datos CxF;
  • Soporte completo de datos geoespaciales (ya introducido por Adobe en una de sus extensiones);
  • Mejoras en la tecnología de firma digital;
  • Asistencia para pronunciación de texto;
  • Soporte para archivos asociados, cuya necesidad introduce PDF/A-3.

No está claro aun si se publicarán una nueva serie de estándares PDF/X basados en el nuevo formato 2.0. Es posible que se extienda PDF/X-4 para poder basarse también en archivos 2.0, aunque parece que se estaría preparando un nuevo estándar PDF/X-6.

Será una interesante prueba ver la respuesta de los desarrolladores y de la industria informática general cuando esta nueva especificación esté disponible. En cualquier caso, conociendo la enorme cantidad de empresas y organizaciones de todo tipo, privadas o públicas, que han hecho del formato su propio estándar, podemos asegurar que la tecnología PDF tiene muchos años por delante.

Referencias

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