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Los 10 mitos sobre PDF

Todo aquello que alcanza cierto nivel de popularidad está alcanzado por mitos. La gráfica no es excepción y el uso de PDF lo es menos. Aún entre personas que trabajan en gráfica desde hace años están convencidos de algunos de ellos. Vamos a examinarlos.

1. Un PDF no se puede modificar.

Falso. Si hubiera un premio al mayor falso mito de la gráfica digital, sin duda éste se lo llevaría. Hasta lo he escuchado en boca de personas que viven de la gráfica. Sucede que la mayoría de los mortales dispone, como única herramienta para ver un PDF, del programa gratuito Adobe Reader (antes Acrobat Reader) y con él, por supuesto, poco se puede hacer que no sea ver el documento en pantalla o imprimirlo. Pero la versión Professional del mismo permite hacer casi cualquier cosa con el documento. De hecho es posible eliminar, modificar y hasta agregar contenido (yo mismo he “arreglado” una página con una foto incorrecta trayendo otra desde otro PDF). Aún más: desde hace algunas versiones se puede crear un documento PDF “en blanco” y agregar contenido en él.

La única forma “legal” de evitar la edición de un documento es mediante su encriptación, que mediante una contraseña protege el documento contra su apertura, edición y/o impresión no autorizada. Pero tengo malas noticias para los paranoicos: aunque Adobe Reader respeta esta limitación, no todos los programas lo hacen; a veces es posible exportarlo a PostScript y, con conocimiento suficiente, “hackear” el documento convertido para regenerarlo como PDF “libre de limitaciones”.

De todas formas, en gráfica no es posible protegerlo de ese modo, ya que las normas PDF/X (más sobre esto luego) no lo permiten.

Finalmente, en el área de documentación, aquellos que trabajen bajo el estándar PDF/A tampoco tienen permitido el uso de encriptación de ningún tipo.

2. PDF fue creado para “suceder” a PostScript.

Falso, al punto que el objetivo de diseño de ambos eran bastante diferentes; mientras que con PostScript se intentaba resolver el control preciso de una impresora de manera independiente del equipo (y del programa usado para imprimir), PDF se creó pensando en la “oficina sin papeles” como un formato de documentación electrónica. Tienen, sin embargo, algunas cosas en común: la principal de todas es que el “modelo” empleado para la representación de los elementos que forman la página (texto, dibujos, imágenes) es el mismo, y es desde este punto de vista que puede decirse que PDF “está basado en PostScript”. Por lo demás, PostScript es ante todo un lenguaje de programación orientado a la construcción dinámica de los elementos de una página, mientras que PDF es una manera de describir esos elementos estáticamente, con independencia de los demás.

3. Un PDF asegura que se verá “tal cual es”.

Falso. Hoy jamás podemos asegurar que el formato del documento se preserve en todos los contextos en los que se encuentre. De hecho es posible hallar documentos PDF como resultado de búsquedas que Google nos ofrece en versión HTML, donde el formato rara vez se parece al del original. A eso agreguemos que muchos PDF se crean en modalidad “tagged”, un modo que consiste en agregar etiquetas (tags) al contenido del PDF para mostrar su estructura interna y el orden de lectura, para “acomodar” la visualización y permitir su lectura en dispositivos móviles o que no soporten elementos gráficos.

4. Un PDF siempre contiene las tipografías necesarias para su correcta visualización.

Falso. Las tipografías incluidas son una opción, no una obligación del formato. Aún si tomamos la precaución de seleccionar esta opción, el programa que crea el documento (sobre todo las herramientas de Adobe) pueden rehusarse a “incrustarlas” si detectan que la tipografía no tiene los permisos de incrustación. (En teoría, las fuentes tipográficas se consideran software y, por lo tanto, uno debe pagar una licencia por su uso. Aunque normalmente no sucede, cuando desconocemos la procedencia de una determinada fuente, no podemos asegurar a priori si será incrustada o no.) Para estar seguro, es necesario abrir el PDF creado y seleccionar en el menú Archivo > Propiedades, solapa Fuentes, y verificar en la lista de tipografías en uso que todas digan “incrustadas” (embedded o embedded subset).

5. Un PDF siempre contiene imágenes en alta resolución.

Y… no. Dado su origen como formato de documentación electrónica, estaba pensado más en ser “visto” que en ser “impreso”, por lo que la generación normal de un PDF no “verifica” la resolución de las imágenes que contiene. Naturalmente puede tener imágenes en alta resolución, siempre que se hayan tomado los recaudos necesarios en su creación.

6. El formato PDF fue creado pensando en la gráfica.

Ni ahí. Cuando John Warnock, uno de los fundadores de Adobe, se le ocurrió la idea de PDF basándose en dos invenciones anteriores (PostScript e Illustrator) sólo buscaba un sustituto de los formularios impresos (la “oficina sin papeles”), al punto que en su debut (versión 1.0) era incapaz de manejar color en CMYK. Hubo que esperar dos versiones más (hasta la 1.2) para que Adobe agregara esa posibilidad, junto con el soporte de colores especiales (spot colors) y la posibilidad de usar OPI (reemplazo de imágenes de baja resolución por las finales de alta resolución en la salida final, útil en la época de computadoras y redes lentas, pero ya obsoleto). Y recién en la versión 1.3 (lanzada junto con Acrobat 4) se consolidó como un formato de intercambio apropiado para la gráfica.

7. Las sucesivas mejoras y agregados al formato sí fueron hechas pensando en la gráfica.

Tampoco. De hecho, la mayor parte de los PDF “amigables con la gráfica” están basados en la versión 1.4 del formato (aparecida junto con Acrobat 5), y salvo casos especiales, las características agregadas no son ni necesarias ni deseables. En gráfica, menos es mejor.

8. El formato PDF es propietario, pues pertenece a Adobe.

Falso desde el 1 de julio de 2008. En esa fecha, el formato PDF versión 1.7 pasa a ser una especificación de la norma internacional ISO 32000-1:2008; a partir de entonces Adobe no controla más el formato de manera unilateral sino a través de los comités y grupos de tareas que trabajan en el seno de la organización ISO, donde también otros proponen y debaten sus modificaciones y eventualmente aprueban en conjunto.

9. PDF/X es un formato superior a PDF.

Falso. PDF/X es una norma, no un formato; es una manera de crear un PDF apto para un determinado flujo de trabajo. Más precisamente, es un conjunto de normas, que tratan de abarcar los escenarios más comunes en gráfica donde se necesita un intercambio de documentos confiable (reliable eXchange: de allí la X). A la fecha, hay 5 situaciones contempladas en la norma que dan lugar a otros tantos tipos de PDF/X:

  • PDF/X-1, el más utilizado en gráfica, para trabajos en CMYK (y eventualmente spot colors), con todas los elementos necesarios incrustados en el documento;
  • PDF/X-2, el menos usado, con la posibilidad de utilizar RGB y otros espacios de color además de CMYK, y de tener referencias externas a las tipografías necesarias en lugar de estar obligatoriamente incrustadas;
  • PDF/X-3, muy utilizado en Europa, que es similar al X-1 pero permite imágenes en RGB y otros espacios, siempre que cuenten con su perfil de color correspondiente;
  • PDF/X-4, relativamente reciente, podemos considerarlo un X-3 con el agregado de soporte de capas y transparencias;
  • PDF/X-5, equivalente a un X-4 con el permiso de poder utilizar referencias externas a tipografías y perfiles de color.

10. Sólo a las aplicaciones gráficas les interesan PDF.

Falso. Existen otras aplicaciones que encuentran ventajosas las capacidades de PDF, muchas de las cuales ya tienen sus propias normas:

  • Las aplicaciones de archivo, donde el interés es tener un formato digital que garantice la preservación a largo plazo de un documento. Una serie de estándares conocidos como PDF/A (por Archiving, documentos para archivo), según la ISO 19005, define los requisitos para asegurar la legibilidad del contenido de un PDF en los años venideros;
  • Las aplicaciones de ingeniería cuentan con el estándar PDF/E (Engineering, ingeniería), regulado por la norma ISO 24517, para el intercambio de documentos de esa disciplina en las industrias de la construcción, manufactura y geoespacial;
  • Se ha pensado también en un tipo PDF que cuente con información útil para el uso de personas con algún tipo de discapacidad. El estándar PDF/UA (Universal Access, acceso universal), especificado por la norma ISO 14289, permite asegurar la accesibilidad del PDF por parte de personas que requieran el uso de tecnologías asistivas, por ejemplo conversión del texto a voz o a Braille;
  • Existe también la iniciativa PDF/H (Healthcare, o “cuidado de la salud”) para el intercambio de documentación y estudios médicos. No es (aún) un estándar ISO, sino más bien una guía de buenas prácticas en el uso de PDF como formato para contener este tipo de información.
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